
La fórmula sigue siendo la misma y sigue sin dar resultados. El jefe del régimen se aprendió la receta de las viejas críticas que hacía su comandante muerto y, en estos momentos en que todo el mundo libre lo califica de violador de derechos humanos, no haya otra salida que insistir en el “mundo multipolar” como si fuera un nuevo invento.