Como sociólogo, adentrarse en La promesa de la política de
Hannah Arendt es confrontar de lleno el panorama contemporáneo y su inevitable
desencanto. Al recorrer sus páginas, he palpado con claridad cómo la función
pública se ha convertido en mercadotecnia electoral, el periodismo ha sido
absorbido por la dictadura del clic, la gestión comunal permanece atrapada en
el asistencialismo clientelar y la vida cívica ha quedado reducida al consumo
pasivo de consignas en redes sociales.
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