Hoy compartimos un escrito de Eduardo Fernaçández que nos ubica exactamente, donde está el dilema que hoy atormenta a muchos venezolanos. En una especie de Quiz escolar Eduardo nos pasea por una serie de alternativas que nos llevan a escoger siempre por lo bueno o por lo que consideramos mejor para el futuro inmediato del país. Sólo al final nos pone en la disyuntiva de escoger entre dos alternativas que no son ni contradictorias ni excluyentes por si mismas: "votar o no hacer nada"; dejando entrever, que la alternativa de no votar o abstenerse es "no hacer nada". Allí no estamos de acuerdo.
Usted puede
asistir a la farsa electoral y estoy seguro que no va a lograr nada en función de la salida del Régimen, mas que lavarles la cara que les retrata como una dictadura a la vista del último informe de la CDI - ONU sobre el estado de los Derechos Humanos en nuestro país, y al contrario; abstenerse de participar en este fingimiento electoral como un acto de rebeldía, de rabia, de rechazo a esta infamia que padecemos los venezolanos y que amenaza seriamente la seguridad de los países del hemisferio occidental y del resto del mundo.
Eduardo Fernández de la CDI
Definiciones Ingenuas
No por ingenuas son menos importantes. Hay definiciones en la vida que señalan un camino.
Entre el amor y el odio, preferimos el amor que vivifica y alegra y no el odio que envilece y deprime. Venezuela necesita más amor y menos odio.
Entre la paz y la guerra, preferimos la paz. Paz con justicia y fraternidad. Aborrecemos la guerra que mata y que destruye.
Entre la inteligencia y la violencia preferimos la inteligencia que es lo superior del género humano y no la violencia que obedece a los instintos más primitivos.
Entre los puentes y los muros preferimos los puentes que acercan a la gente y no los muros que separan y dividen.
Entre el perdón y la venganza preferimos el perdón que libera y no la venganza que amarga y destruye.
Entre la unión y la división preferimos la unión. Venezuela necesita reconstruir un sentimiento de unidad Nacional. Construir un Proyecto Nacional capaz de convocar el esfuerzo unitario de todos los venezolanos y capaz de lograr el bienestar de todos los venezolanos. Menos odio y más amor. Menos insultos y más armonía. Menos confrontaciones inútiles y más cooperación entre todos.
Entre el progreso y el retroceso apostamos por el progreso. Hay muchos que recuerdan con nostalgia el pasado. Nosotros preferimos trabajar con ilusión por el futuro. Construir una Venezuela moderna, democrática, con una economía floreciente, con empleo para todos, con buenos salarios y sin inflación, con justicia social, igualdad de oportunidades, sin corrupción, con servicios públicos eficientes: salud, educación, agua, energía eléctrica, gasolina, gas doméstico, seguridad, transporte, aseo urbano, protección del medio ambiente, etc. Sobre todo, salud, educación y buenos salarios.
Entre la esperanza y el desaliento apostamos por la esperanza que le da sentido a nuestras vidas. Rechazamos el desaliento y el pesimismo que nos condenan a la tristeza y a la inacción. Vienen tiempos mejores para Venezuela y para los venezolanos.
Entre el abrazo y la distancia social, preferimos el abrazo aunque entendemos las razones para el distanciamiento social.
Entre votar y no hacer nada preferimos votar. No está en nuestra naturaleza cruzarnos de brazos frente a la tragedia que vivimos. Hay que votar, aunque sea con un pañuelo en la nariz. Pero, hay que votar para cumplir con un deber y para ejercer un derecho.
La
situación crítica que actualmente experimenta Venezuela, no tiene parangón en
la historia republicana venezolana. Crisis que se expresa en las distintas
esferas de la sociedad; en la economía, la política, en lo social, en lo moral,
lo cultural. Es una crisis estructural que solo tiene solución estructural. No
recordamos los venezolanos nada que se compare a la situación de escasez, de
desabastecimiento y de hiperinflación que vive actualmente la economía
venezolana.
60 personas detrás del robo orquestado de 13 mil millones de dólares a Venezuela
27 exfuncionarios de Pdvsa, banqueros, empresarios de maletín y otros, suscribieron contratos de financiamiento con la estatal petrolera pagando sobornos.
Claudia Díaz Guillén, Álex Saab, Alejandro Betancourt y Raúl Gorrín; son algunos de los rostros de la corrupción en Venezuela. (Fotomontaje PanAm Post)
Seis países de Europa y América investigan 15 casos de corrupción en Venezuela con los que empresarios y funcionarios del chavismo se hicieron del patrimonio público venezolano. Se trata de compañías, altos ejecutivos y hasta de un excongresista en Florida que participaron en una red de soborno y lavado de dinero internacional.
Los quince casos suman más de 13 mil millones de dólares que involucran a más de 60 personas vinculadas en una compleja red de tráfico de influencias.
Para los que llegaron tarde y para
refrescar la memoria. Un “tun, tun” se escuchó en la puerta de Miraflores, era
la nueva mala de la peor derrota electoral infligida al chavismo, el 6 de
diciembre de 2015. Fue contundente y humillante la derrota en las elecciones
parlamentarias, en la que pasaron de ser una mayoría parlamentaria a una
minoría sin incidencia en las decisiones del órgano legislativo. El voto
castigo al mal gobierno se hizo sentir, la MUD obtuvo la mayoría parlamentaria,
una alta votación le dio las dos terceras partes, lo que no pudo hacer el
finado expresidente Hugo Chávez, con su liderazgo. El gobierno estuvo confiado
de la victoria, habían suspendido el proceso de escogencia de los magistrados
del TSJ. El inquilino no cumplió con su tan cacareado compromiso de reunirse,
el día siguiente de las elecciones, con los diputados electos.La vergüenza los abrumó y no les quedó más
que reconocer, entre dientes, la derrota electoral.
Este artículo le fue atribuido a José Toro Hardy: (destacado economista venezolano que cuenta con amplia obra publicada. Ha ocupado importantes cargos públicos y se ha proyectado, a la vez, sobre los campos de la docencia y el periodismo.Wikipedia)
"Desde ayer, el oficialismo “tiene” todos los espacios* En realidad no tiene ninguno. Es el dueño absoluto de la crisis y de la nada. Es dueño de la hiperinflación y del default. Es dueño del desastre petrolero y de la escasez"
Tener miedo puede dar origen a reacciones insospechadas. Uno no sabe bien qué puede hacer. Nada prepara para ello.
Cuando ayer se divulgó la extensa carta que Alex Saab le escribió al primer ministro de Cabo Verde, Ulisses Correia, fue fácil darse cuenta de que el testaferro de Nicolás Maduro está asustado. O quizás no es él sino el régimen. Y la misiva, firmada por Saab, más bien debería llevar la rúbrica de Maduro.
Laureano Márquez, un humorista que escribe con mucha seriedad, ha tanteado una explicación de las razones de porqué seguimos en este calvario, a pesar de todo el esfuerzo que el país opositor ha hecho por salir de este sistema populista. Léanlo con detenimiento. Laureano Marquez
No es fácil encontrar categorías teóricas que nos ayuden a comprender el proceso político venezolano: la demolición de uno de los países que por sus condiciones materiales podrían considerarse de los más afortunados y prometedores del planeta. Acosado por un modelo político destructor, es difícil entender cómo éste se sostiene, cómo logra fortalecerse mientras peor es su desempeño, cómo logra sobrevivir con el mundo en contra, con sanciones internacionales y una larga lista de etcéteras.
Lo que ellos tienen difícilmente se puede llamar cerebro. De hecho, cuando hablamos de insectos solemos referirnos a ganglios, cuya arquitectura y conexiones son mucho más sencillas. Tienen relativamente pocas células, pocas uniones entre ellas y una actividad aparentemente más mecánica. Nadie imaginaría que de ese “cerebro de mosquito” pueda surgir una mente social capaz de coordinarse, repartirse el trabajo y cooperar por un mismo fin. Pero los ganglios de las hormigas no son muy diferentes, al menos no tanto como para dotarlas de esas habilidades y, sin embargo, las tienen.
Son capaces de organizarse en números que superan por muchos el de la mayoría de nuestras ciudades, alcanzando las varias decenas de millones de miembros. Y lo que es más sorprendente funcionan sorprendentemente bien, mejor que nuestras convulsas grandes metrópolis. No obstante, a veces surge el caos, o, mejor dicho, el orden más extremo y patológico imaginable. Grandes espirales de hormigas corriendo en círculos unas tras las otras. Circunferencias de varios cientos de metros girando sin descanso hasta que, una a una, todas van muriendo de extenuación. Son las espirales de la muerte y tanto ellas como su perfecta sociedad se explican con el mismo truco.
Feromonas
Más que sociedades perfectas podríamos decir que son “verdaderas sociedades”. De hecho, esto es exactamente lo que significa que les llamemos animales eusociales. Es cierto que las hormigas, las abejas y las avispas son los ejemplos más clásicos, todos ellos insectos del orden de los himenópteros. No obstante, este complicado sistema de castas, con una reina encargada de reproducirse sin mesura y obreras estériles que trabajan sin descanso está presente en animales muy diferentes, como las termitas (del infraorden Isoptera) o incluso en algo tan diferente como un mamífero, la rata topo desnuda (Heterocephalus glaber) Todos ellos acaban creando sociedades increíblemente organizadas donde sus miembros parecen trabajar como un todo en lo que la ciencia ha querido llamar inteligencia de enjambre”.
La clave de las inteligencias de enjambre es que, a pesar de estar formadas por sistemas extremadamente sencillos, estos cuentan con algunas propiedades básicas que, al interactuar entre sí, a partir de una masa crítica de individuos empiezan a emerger nuevas propiedades que tendemos a asociar con la inteligencia. Son propiedades emergentes, que se llaman. Algo que tampoco tendría que parecernos demasiado extraño ya que nuestro propio cerebro parece valerse de ellas en tanto que ninguna de nuestras neuronas muestra inteligencia por sí misma, sino que ello surge de su forma de relacionarse bajo determinadas reglas de su fisiología.
Pues bien, con las hormigas pasa algo parecido. Los insectos suelen apoyarse mucho en el olfato para navegar el mundo, y las hormigas, donde muchas especies están prácticamente ciegas, les dan una enorme importancia a esos aromas. Son tan centrales para ellas que los utilizan como marcadores, como el hilo e Ariadna, o el cazador que sigue sus propias huellas para volver al refugio. Lo que sucede es que no todas las sustancias odoríferas son iguales. Algunas de ellas despiertan una reacción extremadamente específica en estos insectos, casi como si fuera refleja y el olor se apoderase de su comportamiento. Se trata de las feromonas.
Estos olores tan específicos y de gran importancia biológica son captados por las células olfativas especialistas, y pueden cumplir funciones muy diversas. Popularmente asociamos feromonas a la atracción sexual, pero esta es solo uno de sus posibles usos. Otros, como los marcadores de superficie ayudan a que, por ejemplo, las hormigas de una misma colonia se reconozcan entre sí, pero distingan cada casta. La cohesión de los enjambres de abejas parece estar relacionada, por ejemplo, con el ácido 9-hidroxidec-trans-12-enoico, producido por glándulas en las mandíbulas de la reina, cumpliendo una función de reunión o agregación. Otras sirven para iniciar una alarma, alertando al resto de la colonia sobre un ataque, para que puedan huir o contraatacar. En el caso de las feromonas morfogénicas, sus efectos son tan radicales que pueden llegar a cambiar la propia anatomía de otros individuos, de hecho, es lo que las abejas de la miel (Apis mellífera) reinas utilizan para bloquear el desarrollo de ovarios en el resto de su colonia y evitar que las obreras críen a nuevas reinas.
Ejército de hormigas/Foto: Geoff Gallice/Creative Commons
Así que, efectivamente, las feromonas son mucho más complejas e interesantes que lo que las empresas de perfumes nos quieren vender (de hecho, el concepto de “feromonas” en seres humanos está muy cuestionado) En el caso que nos atañe la calve está en las feromonas marcadoras de rastros. Las obreras normalmente pasan el día buscando alimento, pero cuando lo encuentran no suelen ser capaces de llevarlo todo de vuelta al hormiguero. Por ese motivo han desarrollado una costumbre bastante útil. Van marcando el camino de vuelta al hormiguero con las secreciones de su intestino. Al hacer esto, dejan una suerte de sendero de olor que, aunque no dura demasiado, suele permanecer el tiempo suficiente para que ella misma u otra hormiga vuelvan sobre sus pasos hasta el alimento y una vez más, regresen al hormiguero reforzando el rastro.
Lo más maravilloso es que los caminos más cortos, los óptimos, serán recorridos más veces, por lo que acabarán teniendo un olor más intenso y primando sobre los recorridos subóptimos. De ese modo, parece que las hormigas se organizaran para encontrar el camino más rápido hasta el alimento, cuando en realidad todo se fundamenta en que, por un lado, las hormigas tienden a seguir los rastros de olor que dejan cuando vuelven al hormiguero. La premisa es sencilla y de hecho podemos simular el comportamiento de una colonia de hormigas forrajeando con apenas unas pocas líneas de código informático.
El sistema es fantástico, gracias a ello la búsqueda de alimento se sistematiza bastante y una vez encuentran una fuente pueden aprovecharla al máximo. Incluso parecen avanzar perfectamente ordenadas, precisamente porque siguen su propio rastro. Sin embargo, hemos hablado de ruedas de hormigas condenadas a girar hasta la extenuación, algo que he sugerido fácil de explicar a partir de las feromonas. Porque ¿qué crees que ocurre cuando una hormiga se confunde y volviendo al hormiguero da con su propio rastro?
La espiral de la muerte
La primera descripción científica que tenemos de estas espirales de la muerte data de 1921 de la mano de William Beebe. Según dejo constancia, había visto una circunferencia de 370 metros de circunferencia repleta de miles de hormigas que daban una vuelta completa cada dos minutos y medio. Con el tiempo se describieron fenómenos parecidos en orugas gregarias como la procesionaria (Thaumetopoea pityocampa), o incluso en bancos de peces, como es el caso de los arenques (género Clupea).
Todos estos animales tienden a ser muy sensibles ante determinados estímulos sensoriales, los cuales condicionan fuertemente sus reacciones. De ese modo, consiguen moverse al unísono, ya sea procesionando como las orugas, o navegando en monstruosos cardúmenes, como los arenques. El problema es que cuando este estímulo condiciona una respuesta que a la vez genera un estímulo en la misma dirección, se entra en lo que se conoce como un bucle de retroalimentación positiva: cuantas más vueltas den las hormigas, más reforzarán el sendero de feromonas y más vueltas darán.
Espiral de la muerte/Foto: Anónimo/Creative Commons
Parece que estos caminos circulares se forman sobre todo cuando un grupo de hormigas se encuentra ante determinadas barreras en el terreno, ya sea por tener que sortear un obstáculo o por quedarse aisladas entre varios charcos tras la lluvia. Una vez entran en bucle es muy poco probable que salgan de él de forma espontánea, a no ser que algo lo interrumpa, como un animal entrometido, una rama que caiga sobre el camino, o tal vez una pequeña escorrentía que barra a la mitad de la recua de hormigas.
En caso contrario, los mismos principios básicos que han sido capaces de convertir a un puñado de insectos bastante “descerebrados” en una sociedad funcional y tremendamente eficiente, son los que pueden condenarlos a una muerte bastante poética. Esas son las maravillas de la emergencia, con o sin cerebro que valga.
QUE NO TE LA CUELEN:
El fenómeno de las espirales de la muerte no ha sido observado en todas las especies de hormigas, por lo que los estudios se centran en lo que popularmente se conoce como hormigas legionarias o guerreras, las cuales son en realidad un grupo parafilético, esto es, especies sueltas de los diferentes géneros con un mismo ancestro común.